Primero se rompe el papel utilizado, en trozos pequeños, y se le añade la cartulina del color escogido.
El papel se mezcla con cola y se tritura.
Para hacer una hoja de papel se pone un poco de la pasta obtenida antes en un molde que a su vez hace de colador.
Después se le quita el exceso de agua y se coloca la hoja sobre el fieltro.
Para escurrir bien el papel se ponen los fieltros con las hojas dentro de una prensadora.
Posteriormente, se extienden las hojas hasta que están bien secas.
El papel ya seco se plancha y se recorta en diferentes medidas y formas, quedando preparado para hacer puntos de libro, sobres, libretas, carpetas, etc.
